LITERATURA: El Árbol.

Hace un poco más de un año, en una noche de insomnio, se me ocurrió una idea para escribir una obra de teatro que me pareció buenísima, porque representaba una obra de teatro dentro de una obra de teatro; algo así parecido a lo que hizo Shakespeare en Hamlet (al dar tips de actuación a los actores de la obra que se desarrollaba dentro de su obra).

Muy emocionado con la idea, esa misma noche desarrollé en mi cabeza toda la trama y los diálogos más importantes hasta que finalmente me quedé dormido y, para sorpresa mía, la idea sobrevivió la noche, porque no se si os pasa que siempre antes de dormirnos se nos ocurren ideas grandiosas que desaparecen con el amanecer. Así que me sorprendí al despertarme al día siguiente con la idea en la cabeza, lista para comenzarla a escribir.

Pero antes de comenzar, me pasé un par de semanas estudiando e investigando cómo escribir teatro y si mi idea buenísima (curioso que todas las ideas que se nos ocurren a nosotros los artistas no parecen buenísimas) cumplía con todos los aspectos necesarios para ser considerada dramaturgia porque nunca había escrito teatro y quería estar seguro de que mi idea no era otra cosa diferente. De tal forma, después de leerme varios wikiHow y un par de libros, comprobé que mi idea buenísima sí era realmente buenísima y que podría considerarse una obra de teatro, así que la comencé a escribir.

En tan solo un mes la terminé, recuerdo que la escribí durante el mes de septiembre del año pasado (2016) y en Octubre ya tenía listo e impreso el primer borrador en mis manos. Sin embargo, no la había publicado por ningún lado, porque antes de hacerlo tenía el capricho de querer verla montada en escena con mis propios ojos y sentir lo que sea que se siente cuando alguien ve su obra sobre las tablas por primera vez.

Emocionado, corregí la obra, la mejoré y comencé a recorrer todos los grupos de teatro conocidos de mi ciudad para ver si a alguno le llamaba la atención y la tomaba para montarla; pero todo fue una gran decepción, porque de todos los grupos de teatro, directores y dramaturgos que logré contactar, solo dos se tomaron la molestia de atenderme, mientras que el resto: "estoy muy ocupado" "no tengo tiempo para leerla" o "no trabajo con obras de terceros".

Y para ser sinceros, no sé quienes fueron peor, si aquellos que ni se tomaron la molestia o los que sí me respondieron solo para criticarme destructivamente la obra sin darme ni un solo consejo para poder mejorarla.

En fin, estuve un poco más de un año enviando correos, llamando y visitando teatros, grupos de teatro y hasta charlas y conferencia de teatro para tratar de darle vida a mi obra y no lo conseguí. Aunque en varias de las conferencias a las que asistí, los mismos directores que nunca me atendieron porque estaban muy ocupados hablaron de lo preocupados que estaban porque la gente no se interesaba en el teatro, cuando son ellos mismos, con su arrogancia y actitud petulante, quienes alejan a las pocas personas que podríamos interesarnos en el teatro.

Pero bueno, después de todo eso y ese largo año de intentos fallidos, oficialmente me rendí y me di por vencido, porque la industria y el medio del teatro pudo más que yo, lo cual es una ironía porque ese es justamente el tema que trato en la obra. Así que publiqué la obra en Amazon Kindle para que pueda leerla cualquiera, con la esperanza de que en algún otro lugar del mundo, le llame la atención a un director o grupo de teatro y que me escriba para montarla a escena y me invite a verla.

Acá les dejo el enlace y la descripción para que puedan adquirirla y luego me cuenten que tal les pareció.
Un beso 😘
Disponible exclusivamente para Kindle.
Tomás Antonio Figueroa era un joven actor que descubrió su pasión por el teatro cuando era pequeño, al asistir a la conocida obra El Mago de Oz de L. Frank Baum en Broadway, mientras acompañaba a su padre en un aburrido viaje de negocios y, desde entonces, dedicó su vida y alma a las tablas para poder entretener y transmitir emociones a su público, tal como lo había hecho Dorothy y sus amigos mientras recorrían el camino amarillo hacía la ciudad esmeralda.

Sin embargo, a pesar del gran esfuerzo que ponía el joven actor en cada una de las obras que participaba, desde que comenzó su carrera como actor en la secundaria, se vio estancado en el mismo rol una y otra y otra y otra vez. 

De tal manera, al sentirse menospreciado por el medio teatral durante todos los años que intentó forjar su carrera y abrirse un camino en la actuación, cometió un acto imperdonable al dejarse llevar por la depresión y tristeza que sintió después de presentar su última obra en la cual actuaba junto con su amor platónico y modelo a seguir: la famosa y bella actriz, Linda Fina.

Siendo la primera dramaturgia del escritor latinoamericano Sir Helder Amos, el cual se ha abierto paso en el mundo de literatura a través de sus microrrelatos y su proyecto 365 Microcuentos. El Árbol es una obra filosófica que te hará cuestionar tus creencias y que te enseñará que las perspectivas del mundo y de nuestras vidas varían desde el punto de vista de quien las observe.


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